Una reseña al libro “Bajo la lluvia” de J.Jorge Sánchez al que yo he puesto fotografías.

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Bajo la lluvia es un proyecto que ya ha visto la luz, apenas hace 15 días, y en el que he participado como fotógrafo.

Es el proyecto poético de mi amigo J. Jorge Sánchez, un magnífico escritor barcelonés que tuvo a bien llamarme para que colaborase poniendo imágenes fotográficas a unos excelentes poemas que el ha escrito.

Como os decía el texto no es bueno, es magnífico. Al menos en mi más sincera opinión y cuando lo leí me puse a hacer fotos y a recopilar otras de mi fondo fotográfico que podrían encajar muy bien. El caso es que estoy muy orgulloso del resultado final, de la conjunción de poesía y fotografía que hemos conseguido. Aunque no fue fácil, la verdad. Hasta prácticamente un mes antes de la publicación del libro, anduvimos añadiendo y quitando fotos (mea culpa) e hicimos hasta tres versiones del mismo libro. Lo movimos por varias editoriales y aunque alguna se vio interesada en publicarla, al final no volvieron a mostrar interés por el proyecto, pese a la insistencia, y tuvimos que buscarnos la vida por otro lado.

Como también hago las veces de coordinador para la micro editorial LVR[ediciones de la asociación cultural La Vida Rima e íbamos a crear una nueva colección a la que hemos llamado Visual Poética, se me ocurrió que teniendo un poemario tan excelente como es este Bajo la lluvia y teniendo en cuenta que al llevar toda la parte fotográfica se adaptaba perfectamente a la nueva colección, que trata de aunar diversas disciplinas artísticas con la poesía, le propuse a Jorge si le apetecía que tomáramos este Bajo la lluvia como conejillo de indias para probar que tal nos salía publicar este tipo de libros. Jorge se mostró entusiasmado con la idea (pese a la poca difusión que desde LVR[ediciones podemos hacer), así que nos pusimos a ello y aquí está por fin Bajo la lluvia.

Bajo la lluvia es un libro que mezcla filosofía y poesía, pensamiento y metáfora. Que trata de enfrentar, además dos formas de pensamiento distinto, occidente (europa) y oriente (Japón). Occidente es el mar y oriente se representa con la montaña. Yo he intentado huir de lo obvio en la imagen y mostrar mi interpretación del poema, del concepto e incluso de la metáfora que en cada caso me ha inspirado una imagen. Por cierto, atención al prólogo, magnífico.

De momento una primera reacción en Revista de Letras:

http://www.revistadeletras.net/bajo-la-lluvia-de-j-jorge-sanchez-y-jose-naveiras-garcia/

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Presentaci​ón del libro “Las derrotas”, poemas de José Naveiras García e ilustracio​nes de Rodrigo Córdoba

Acaba de salir mi último libro de poemas “Las derrotas”. Es un libro encuadernado a mano, en edición numerada de 300 ejemplares. Ilustrado y maquetado de forma excelente y magistral por Rodrigo Córdoba. Editado por Zoográfico Diseño Editorial.
 
Haremos la presentación ambos, Rodrigo Córdoba y un servidor (José Naveiras García), el próximo miércoles 13 de junio a partir de las 21.00 horas en el bar Tapas y Fotos que está en el barrio de Lavapiés, en Madrid, concretamente en la calle Doctor Piga 7.

Os espero a todos y todas.

Ojos de berberecho
a Juan Eduardo Cirlot.
Ondea ahora la bandera
cerca de mis ojos
que escuchan los ecos
de la menta.
Ondea la triste bandera
con mis ojos cercenados
por ese par de muslos
que asoman en el balcón
Ondea la joven bandera
a la vez que golpea mis ojos
de piano, en blanco y negro
con escala manca sostenida.
Ondea la bandera
clavada en mis ojos de selva
marca mis ojos esclavos
ocupa mis ojos de ceniza
moldea mis ojos plagiados.
Ondean mis ojos
sin bandera en las entrañas.

El extintor


 

El extintor ahora,

se ha vuelto imperdonable

Justo en el momento

en el que fleté un barco

para tratar de alcanzarte.

 

Voy tan detrás siempre.

Tras el cierre obligado

de todas las puertas.

Tras el apagado cadencioso

de las bombillas

de bajo consumo.

 

No, es verdad,

ahora ya no consumo.

 

Nuestro extintor inabarcable

de reducido interés.

Nuestro extintor inacabado

de rojo desprestigio.

Nuestro extintor imperdonable

de frío tacto.

 

Sabes tantos secretos

como los extintores de las esquinas

No es demasiado pedir

otro incendio incondicional

o tal vez

algo de suelto para un café.

 

Tócame

Tócame una teta
que a los hombres nos gusta
aunque nuestras glándulas mamarias
estén atrofiadas.

Por favor,
tócame una teta
con una oreja y
descubre que por dentro
estoy hecho de viento.

Tócame una teta e
introduce tus dedos
en mis espacios intercosatales,
sin miedo.

Arranca de ellos
mis entrañas y
apriétalas hasta que la sangre supere
la frontera de los dedos y
poco a poco llegue hasta tus codos.

Entonces
por favor
de nuevo
tócame una teta.

Los del Buko teníamos razón.

Recuerdo la primera vez que leí en público uno de mis poemas, fue en 2006 en el Bukowski Club. Fueron unos poemas de amor que formaban parte de mi primer libro de poemas “poemas de una amor neonato” que está guardado en un cajón del que espero que jamás salgan porque no me parecen muy… adecuados (por decirlo de alguna forma). El caso es que esa primera lectura en el Bukowski Club de Madrid me unió luego a un grupo heterodoxo y vibrante de artistas que nos juntábamos cada miércoles en ese club e intercambiábamos ideas, poemas, versos y algunos hasta saliva. Recuerdo esa primera lectura porque además era de las primeras jam sesion que se hacían allí que aquellos dos locos maravillosos que eran la pareja, por aquél entonces, Salem e Inés. habían parido como forma de promocionar cultura en su bar En esos días Carlos incluso hacía un pequeño cartel con los nombres de los que le confirmábamos que íbamos a leer y luego, los que no habían confirmado subían también con sus hojas. Aún guardo en una carpeta ese cartel maravillos confeccionado por Salem en el que leí junto a dos grandes poetas. El caso es que poco a poco y a base de repetir e intercambiar humos, cervezas y tobas a las cucarachas, poco a poco, se fue formando un grupo de escritores que miércoles a miércoles subíamos a leer nuestros versos con más nervios que ingenio. Cuando llevábamos ya unos meses leyendo en aquél bar, hubo un grupo de poetas que nos dijeron que lo que hacíamos allí no se podía llamar poesía y que la poesía no estaba hecha para exhibirse en los bares, que eso era rebajarla. Que lo único que hacíamos era escribir bonito y poco más, que la verdadera poesía se estaba haciendo en otros lados.

Bueno, era una idea.

El caso es que a nosotros esa idea nos daba igual y continuamos construyendo versos y lo más importante, sin duda, compartiéndolos. Y las jam del Bukowski se convirtieron en un éxito de asistencia y humo, mucho humo (porque en aquellos años se podía fumar dentro de los locales).

Pero lo que quería contar era la historia de aquél grupo de poetas que nos juntábamos casi desde el primer día de la apertura del Bukowski para construir, como decía antes, versos. Porque es importante, creo, hacer saber que de aquél grupo salió una editorial de poesía independiente con uno de los mejores catálogos poéticos actuales. De ese grupo de fanáticos de la poesía ha salido un escritor, que le publica la misma editorial de la que hablaba antes, que sacó adelante un libro de prosa poética o poesía en prosa o de poesía, que ha conseguido en un año agotar la primera edición de 1000 ejemplares nada menos y en breve presenta una segunda edición del mismo libro. Que ese heterodoxo grupo creó una asociación cultural y dos revistas de poesía que aún hoy se siguen publicando. Que la mayoría de los poetas que nos conocimos y fraguamos amistades de distinta intensidad entre nosotros, hemos publicado algún libro o hemos visto nuestros versos en alguna antología o revista literaria. Que hemos sacado la poesía de los elitistas grupos de creación (que no digo que sean malos) y la hemos llevado a la calle y lo más importante, la hemos acercado a un público que antes jamás se hubiera acercado a un género literario como éste. De ese grupo hay una video artista que está sacando videoclips musicales para bandas inglesas y tiene una serie de clips poéticos colgados en internet con visitas que se cuentan por miles. En ese grupo apareció un buen día un actor que ahora aparece en las pantallas de nuestros televisores en diversas series de ficción tanto españolas como internacionales y que además publicó un libro de poemas a primeros de año del que se han agotado todos los ejemplares de su primera tirada (250 nada más y nada menos). Aquél grupo parió a una persona que nos dijo un buen día que odiaba al pollo y actualmente está triunfando en los Slam Poetry de España y se lo llevan por el extranjero para que deje con la boca abierta a los señores y señoras de otros países. En aquél grupo hay un caballero que consiguió que su libro autopublicado (actualmente acaban de publicarle otro que está siendo un éxito literario), fuera comentado y acudiera como invitado a uno de esos programas de televisión en los que sesudos literatos recomiendan tal o cual obra. Este último triunvirato además están en un teatro de Madrid representando una sátira sobre las elecciones (junto a la mencionada videoartista en la producción) con éxito de público cada vez que representan. En ese grupo también hay un diseñador gráfico al que acaban de otorgar un segundo premio en un concurso de carteles contra la violencia de género y que además escribe bonito, muy bonito. De ese grupo salió un bar-librería (ahora extinto) que nos ayudó a reunirnos en las horas bajas. De aquél grupos han salido profesores de filología española que dan clase en EE.UU. y en institutos de Madrid. En aquél grupo hubo una pareja que fundó un grupo musical que consiguió meter un tema suyo en televisión, además de publicar varios libros de poemas. De aquél grupo salió una preciosa antología poética (de la que se ha impreso ya la segunda edición) que lleva por título “Bukowski Club Jam Sesion 06-08” (publicado por Escalera, gracias chicos) y que recoge muchas horas de poesía parida entre botellines, humo y cucarachas.

Ayer, mientras presentábamos el último número de una revista de relatos que publicamos desde la asociación cultural que mencionaba al principio, uno de los integrantes de aquél grupo, al que recuerdo subirse a leer al atril del Bukowski, sujetando unas cuartillas con manos temblorosas y voz tomada por los nervios, resulta que le han nominado para el premio nacional de poesía. Casi nada.

 

Francamente, creo que los del Bukowski teníamos razón.

 

Lo mejor de todo esto es que aún no se ha acabado. El pirata que antaño guiaba aquellas jam, está triunfando como escritor en España, Italia, Francia, Alemania y Suiza y aunque parezca mentira, el tipo sigue siendo cercano, modesto y muy amigo de todos. Creó un par de jam más en un bar literario de Madrid que se llama Los Diablos Azules y actualmente las guía la magnífica actriz, cantante y poeta Olaia Pazos (que acaba de publicar un libro de poemas con Amargord que se llama Bipolar que es una auténtica maravilla, deben ustedes comprarlo sin lugar a dudas). En estas jam se están formando, de manera similar a lo descrito antes, grupos de escritores que están creando verdaderas maravillas y yo me acerco cada martes y cada miércoles a escucharlos y a emocionarme con lo que escriben. Allí hay una chica a la que si la dices que en su poema hay demasiados gerundios, te lo agradece; hay otra que escribe triste, pero bonito, muy bonito. Hay otro tipo que escribe poemas con un pequeño toque satírico que son una maravilla. Hay otro señor que se sube y lee pequeñas coplillas llenas de mensaje social… hay tanta gente creando. El Bukowski, por supuesto sigue con su tradicional jam de los miércoles y aunque ya no hay humo, sigue habiendo muchos versos y muchos poetas que están subiéndose al atril con manos temblorosas y voz tomada por los nervios para leernos lo que les ronda por la cabeza. Por doquier hay bares programando recitales poéticos y hay un señor de Bilbao, loco y entrañable, que no para de organizarlos. También andan un par de fotógrafos que no paran de disparar sus cámaras contra todas aquellas personas que se atreven a exponer en público lo que escriben y él me decía ayer, “es que, Jose, todo esto que estáis haciendo, es historia y ella y yo lo estamos dejando reflejado en fotografías”.

 

Desde aquella primera vez que acerqué en 2006 al Bukowski para pedir fecha y poder hacer una fiesta en la que pinché música junto a mi amiga Brocco y salí con otra fecha para leer mis poemas al lado de dos magníficos escritores, hasta hoy, mucha gente de la que he conocido está llevando a cabo con éxito sus proyectos literarios y artísticos y me sigue emocionado ver que se sigue construyendo arte desde los bares sólo para que la gente pueda disfrutarla. He de reconocer que no fuimos solo nosotros los que hemos creado todo esto, son más de 5 años de estar metidos en una explosión creativa muy importante en la que entra y sale mucha gente y de la que el grupo que comentaba antes ha formado y sigue formando parte de ella. Una explosión de creatividad que no ha ocurrido solo en Madrid, que tiene reflejo también en ciudades como Barcelona, Valencia, León, Bilbao… Estamos, como decía mi amigo fotógrafo, creando historia y lo de menos son los nombres.

 

Me repito, creo que los del Bukowski, teníamos razón.

 

P.D.: Hay más cosas que destacar en estos cinco años y más gente que ha hecho muy grandes cosas, pero ya ven ustedes la extensión de este post, así que perdón a todas aquellas personas que no se han visto reflejadas, pero que sepan que todos y cada uno de ellos y ellas que están en las líneas de esta pequeña historia. Gracias por habernos regalado tanta poesía en estos años, a todos y todas.

Mapache

Ese señor lleva un mapache en su cabeza
que le tape las sonrisas huecas
y las ramas de todas las palabras verdes.
Calienta las sonrisas
y acapara los aspavientos
atraídos tal vez por la playa
de recuerdos perdidos
en la séptima calle a la derecha.

Molinos de ejes peludos
perdidos por trayectorias
opacas y mates como
los libros sin material.

Tapar los reflejos
y los fríos que el ajedrez
dejó al terminar.

Ese señor lleva un mapache en la cabeza
y cada día que pase
me seguiré preguntando
como hace para darle de comer.