Q

Que raro se me hace

verte desnuda

escondida tras ese músculo

ahora atrofiado.

Cuantas noches

en vela

tratando de salvarlo

y al final

lo dejaste morir.

Abandonar delicadamente

cada noche

un zapato,  aunque

no fuera de cristal.

Pobre Ceniciento de ojos pardos.

He bloqueado el acceso

a mi memoria intermedia

para no volver  a caer

en planificaciones

de rescate vano,

de operaciones

para devolver la luz

a quien nunca quiso estar iluminado.

Apaga ya esa sirena

aún no te has dado cuenta

que aquí,

la gente no ha venido a verte.

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