Poética reflexión

Es curioso como funcionan las personas y la poesía leída en público.

Cuando leía en el ahora cerrado Bukowski Club, me percataba de un fenómeno muy atmosférico y francamente curioso y es que dependía del día, tus poemas podían conectar con el público. El mismo poema leído un día u otro no funcionaba de igual manera. Al menos, yo como autor, no me iba con la misma sensación.

Ayer, leí en Collado Villalba en La Fabrika, un centro social okupado y autogestionado, y de nuevo volví a tener esa misma sensación.

No me encontraba muy animado para recitar y nada más enfrentarme al micrófono tras escuchar a una espléndida Arantxa Oteo, a un sobresaliente Zapico y a un chaval de por allí, que no recuerdo su nombre, pero que escribe de una forma excelente, salí, con mi libro de las derrotas y mis nuevos poemas del proyecto Sonrisa y también vaca, un proyecto poético sobre mi experiencia como padre, que entiendo que quizás, aunque el concepto es claro, las experiencias en clave poética puede que no se entiendan demasiado bien.

Bueno, pues según comencé a leer, tuve esa sensación de que hiciera lo que hiciera no iba a conectar con el público y así fue, silencio absoluto tras las lecturas y mutismo del respetable. No conecté, aunque leía poemas que se que han conectado en otros momentos, pero que ayer no fue el momento.

Bueno, solo esta reflexión y el poema que no conectó:

Testamento neonato

Yo consanguíneo,
casi retráctil,
incluso pictórico,
lego lo que guarde mi pecho,
porque jamás
será mío.

Y mis bienes
sí incluso mis bienes
a toda aquella persona
que sepa quien he sido
y sobre todo
por qué he sido.

Yo seré sonrisa
y también vaca

Trato de ser
y lo lamentable es que
tú aún no lo sabes.

Yo, neonato
tengo algo que legar
como mi sonrisa
a este tipo con cara de vaca
y a ella que me amamantará
como vaca.

Yo, capricho
lego unas lágrimas,
un depósito dental
y tres pistolas
con dos balas
para mis vacas.