El texto que leí ayer en la presentación de mi libro “Las derrotas”

Eso que como ayer faltó mucha gente con la que me hubiera compartir un rato, les dejo aquí el texto que ´me preparé el pasado martes y que leí ante el público el miércoles 13 en la presentación de “Las derrotas”.

Las Derrotas.

Carlos Salem ayer, en la Jam de Los diablos, decía que éste era un libro autobiográfico,. Supongo que llevado por el posible pesimismo que transmite el título.

Porque, sí, debo reconocer que suena pesimista y que cualquiera que se asome a él lo hará pensando en que el libro solo va a transmitir  malas vibraciones.

No es el caso. Se lo aseguro. Al menos no ha sido nunca el objetivo al ser escrito. Tampoco es un libro autobiográfico. Ni mucho menos. De hecho creo que es el libro menos autobiográfico que he escrito hasta el momento. Aunque, sí, hay momentos autobiográficos, pero donde menos se lo espera el lector, creo.

Vamos a empezar por uno de los capítulos que parecen más triste “La derrota de la soledad”. En realidad debería ser el más alegre, porque en él lo que se trata es de describir esa derrota de la soledad que es el amor, el correspondido, por supuesto, porque el otro es una putada, francamente. No hay nada mejor que derrotar a la soledad, en el concepto más absoluto de la soledad. No en buscar la soledad de vez en cuanto para encontrarse a si mismo y todos esos putos rollos, no. Me refiero a sentirte solo, absolutamente solo. Yo siempre le he tenido terror a la soledad y siempre he dicho, mis amigos más antiguos podrán confirmarlo, que me gustaría ser millonario para poder comprar amigos si algún día me quedo sin ellos. Cualquier cosa por no sentirme solo. Hasta el momento tengo la inmensa suerte de no haber tenido que recurrir a atracar un banco para poder comprar amigos, porque millonario no soy. El caso es que este capítulo trata de hacer ver mi posición ante la derrota de la soledad, desde el punto de vista poético por excelencia: el amor.

Q

 

Que raro se me hace
verte desnuda
escondida tras ese músculo
ahora atrofiado. 

Cuantas noches
en vela
en busca de salvación
y al final
lo dejaste morir.

 

Abandonar cada noche
de la forma más delicada
un zapato, aunque
no fuera de cristal. 

Pobre Ceniciento de ojos pardos.

He bloqueado el acceso
a mi memoria intermedia
para no volver a caer
en planificaciones
de rescate vano,
en operaciones
para dar luz
a quien nunca
quiso ser visto.

 Apaga ya esa sirena
aún no sabes
que aquí,
nadie ha venido a verte.

 

Ta
Tarta
Tartamudear
por cada recuerdo
sucio que me acompaña
cuando me asomo al foso de los ascensores
y siempre echar de menos cada una de tus tetas 

Ta
Tarta
Tartamudear
por estar ciego
cuando me llamabas
sentada en la repisa de mis balcones
y no sentir tus respiraciones detrás de cada una de mis orejas

 Ta
Tarta
Tartamudear
por no saber guardar
el olor de tus abrigos
sobre todo en esos veranos locos
y mirar siempre atrás cuando me robabas cada uno de mis labios 

Ta
Tarta
Tartamudear
porque ayer se acabó el peligro
cuando dejé de saber como recordarte
y callar es solo uno mis muchos daños colaterales.

Dos momentos muy distintos del amor, pero ambos derrota de la soledad. Y ahora que hablamos de amor, cuando le pasé el libro a Rodrigo, éste era mucho más largo. Casi el doble de poemas. Pero lo primero que me dijo Rodrigo, tan serio como él se pone cuando habla serio, “Pero no pienso ilustrar todos los poemas, algunos son una mierda, así que solo publicaremos e ilustraré aquellos que me gusten”. Estaba en lo cierto. El libro, tras su criba y posterior negociación por incluir algunos que a mi me gustaban y que creía que debían ir dentro para darle sentido al libro, éste ha mejorado. Sin lugar a dudas.

A Rodrigo le espantaba el rollo de poeta íntimo y enamoradizo lleno de problemas y que habla muy profundo, casi hondo. Muchos de los poemas que han sido “derrotados” son así. Particularmente no creo que sean peores, simplemente si queríamos hacer un libro a medias, ambos debíamos consensuar el contenido del mismo y pienso que hemos conseguido un equilibrio muy, muy bueno.

Seguimos con derrotas.

Otro capítulo no catastrofista es el de las derrotas  de la ciudad. Originalmente creado para hacer un videolibro a medias con el poeta Carlos de la Cruz en el que ambos hablábamos acerca de dos ciudades: Mexico D.F. y Madrid.

Asfalto

 El asfalto
como trágica expresión
de la perenne derrota
de los caminantes.

Tengo cinco balas sin estrenar
en el revolver que
guardo en el bolsillo derecho
de mi chaqueta de tweed.

Tan lejos de las olas y el salitre.

Tan próximo a la soledad absoluta.

Miles de teléfonos móviles
clamando atención
marcan el paso de la ciudad.

Miles de cerebros móviles
clamando amor
encuentran sexo al caer el sol.

Madrid está sediento a todas horas.

Madrid aprende de la opulencia.

El asfalto
como lengua infinita
de la ciudad castrada
de dignidad y ética.

Tengo cinco balas sin estrenar
esperando en el tambor
de mi revolver
y aún no sé contra qué usarlas.

El proyecto de video libro al final no ha llegado a su fin, aún, pero los poemas los rescaté y en ellos hay hasta una ranchera.

Tenemos un capítulo que muchos dirán que a qué coño viene. Hablo de la derrota de los berberechos. Bueno.  Quizás haya que poner en precedentes a la gente, porque uno no es poeta multitudinario precisamente. Mi primer libro de poemas se llamó “Poemas para berberechos”. La gente, no mucha, me preguntaba que por qué y la respuesta era sencilla. La gente al leer mis poemas me dice que le gustan, pero que son muy raros. En mi curro había un tío que tenía una cara muy rara. Al tipo, por su cara rara, le llamábamos el berberecho. Poemas raros=  poemas berberechos. Mis poemas son berberechos. Escribo berberechos. Eso es todo. Una tontá como pueden ver. El caso es que en mis siguientes libros, la gente que me lee suelen decirme que lo que más le gusta son mis berberechos y que lo demás está bien,  pero menos. Bueno, este capítulo es la derrota de los berberechos ¿y qué cuento? Los berberechos son para mi como las cañas, algo cotidiano. Los venden en Mercadona, te los ponen de aperitivo en los bares… Esta sección es la derrota de lo cotidiano, algo para mi  que es una obsesión. Si no fíjense en este poema del primer libro, gracias al altísimo, inédito  “Poemas de un amor neonato”

Cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano.  

Amor cotidiano.

Cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano.  

Corazón cotidiano.

 Cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano,
cotidiano.

Besos cotidianos aplacando odios cotidianos.
Caricias cotidianas creando excepciones cotidianas.
Labios cotidianos que no paran de aprender a amarte.
Mimos cotidianos llevándose rutinas cotidianas.
Hoy, cariño cotidiano.
Mañana, recorreré los miles de laberintos cotidianos
para llegar de nuevo a tu corazón cotidiano.

El poema, es cursi y mediocre como él solo, pero muestra claramente mi pavor por lo cotidiano, por caer en la cotidianeidad. Eso son mis berberechos, mostrar la cotidianeidad de otra forma.

Ese señor lleva un mapache en su cabeza
que le cubra las sonrisas huecas
y las ramas de todas las palabras verdes. 

Calienta las miradas,
acapara los aspavientos
atraídos tal vez por la playa
de recuerdos perdidos
en la séptima calle a la derecha.

Molinos de ejes peludos
perdidos por trayectorias
opacas y mates como
los libros sin material.

Tapar los reflejos
y los fríos que el ajedrez
dejó al terminar.

Ese señor lleva un mapache en la cabeza
y cada día que pase
me seguiré preguntando
como hace para darle de comer.

Porque si algo me asusta más que la soledad quizás sea la cotidianeidad y no poder romperla, no poder escapar de ella nunca.

Lo nunca

Adorno con balas de plata
lo vacío.

Pero como si no se notara,
con la tranquilidad de
lo nunca.

Siempre quedarán pequeños rastros,
lo oculto.

Como caricias en el rostro,
lo verdadero.

Baja la pauta del credo,
lo falaz.

Pero como si no se notara,
con la persistencia de
lo nunca.

Siempre perderemos las letras al cambio,
lo falso.

Como las palabras de viento,
lo bello.

Tenemos mal puestas las librerías,
lo simple.

Pero como si no se notara,
con la pasividad de
lo nunca.

Hemos hablado de amor, de soledad, de cotidianeidad y por supuesto debemos hablar de sexo. La derrota del sexo. El sexo me encanta. Mucho. De verdad. Y las mujeres. Pero hay algo que me sorprende y que no es un órgano sexual y sin embargo cada vez que hablamos de ello, lo relacionamos directamente con el sexo. Como decía, ni siquiera es un órgano sexual. Son las tetas. Lo más sorprendente es que si hablamos de tetas no pensamos en el hombre, según decimos TE-TAS pensamos en mujeres. Es así. Pese a que los hombres tenemos el mismo número de tetas que las mujeres, pese a que como decía, las tetas no son órganos sexuales sino que sirven para amamantar a las crías. Recuerdo una película que se llamaba Birdy y en ella había un adolescente americano que calificaba a las tetas femeninas de glándulas mamarias hiperdesarrolladas y le sorprendía por qué a su amigo le gustaban tanto. Debo dejar claros dos puntos:

1-     las glándulas mamarias de las mujeres son como deben ser unas glándulas mamarias. Son las glándulas mamarias de los hombre las que están atrofiadas.

2-     Me gustan las tetas de las mujeres, mucho.

Tócame una teta
que a los hombres nos gusta
aunque nuestras glándulas mamarias
estén atrofiadas.

Por favor,
tócame una teta
con una oreja y
descubre que por dentro
estoy hecho de viento.

Tócame una teta e
introduce tus dedos
en mis espacios intercostales,
sin miedo. 

Arranca de ellos
mis entrañas y
apriétalas hasta que
la sangre supere
la frontera de los dedos y
poco a poco llegue al
límite que marcan tus codos.

Entonces,

por favor,
de nuevo,
tócame una teta.

 

Aunque también he querido describir el momento en el que una parte de la pareja pierde el interés por la parte más sexual de la otra parte.

Tus tetas
ya no me miran.

Es así.

Las observo pero
ya no me miran.

Y yo me siento despreciado
y mis genitales se niegan a
componer campanario de catedral,
sólo porque tus tetas
ya no me miran.

No se por qué ahora
se me antojan estrábicas
de amor
y mis genitales lloran
y desde luego no de la forma
que yo quisiera.

Me embriago con tus tetas
me embriago con mis tetas
que para mi asombro
cuando me enfrento a un espejo
no paran de mirarme.

El estrabismo de tus tetas
me empuja al onanismo.

 

Pero dejemos el sexo para esos momentos de soledad, deseados o no, y continuemos con más derrotas.

La derrota de la luz. Son una serie de poemas dedicados a uno de mis héroes de la fotografía y es una parte del libro que sirve de puente con mi próximo libro en el que estoy construyendo poemas con terminología y conceptos de física cuántica y física “clásica”. La derrota de la luz está dedicado Muybridge un fotógrafo de principios del siglo XX y que con sus estudios contribuyó de forma  definitiva a la creación del cine y sobre todo a la creación de los dibujos animados. La idea de estos poemas de física es que la gente se interese por saber quién era Muybridge y haga una búsqueda en Google sobre él o que se interese por saber que es una enana marrón. Muybridge fue un personaje que creó varios inventos para poder fotografiar el movimiento de animales. Comenzó con el galope de un caballo (por una apuesta del gobernador del estado en el que vivía en la que éste decía que había un momento en el galope del caballo en el que el animal no tenía las pezuñas en la tierra y alguien apostaba a lo contrario y contrató a Muybridge para demostrarlo), a partir de ahí se dedicó a hacer series de fotos sobre atletas de la pértiga, de saltos de longitud, del caminar de un elefante, etc. Inventó un pasillo repleto de cámaras que estaba cruzado por unas cuerdas y el sujeto de estudio al romperlas, hacía que las cámaras se dispararan realizando las fotos. U2 en su video de la canción Lemon hicieron un homenaje al trabajo de Muybridge. Además la vida de Muybridge fue muy “ajetreada”. Se casó con  una mujer muy joven a la que apenas veía por estar continuamente viajando y con la que tuvo un hijo. La mujer se cansó de estar sola y le puso los cuernos. Cuando Muybridge se enteró hizo una recepción en su casa, invitó al amante y le pegó dos tiros. Luego se sentó en su mecedora y esperó a la policía mientras fumaba una pipa. Fue absuelto por daños al honor. Otro dato, era sordo.

Salto de longitud

 El aire corre
entre las piernas del hombre
los músculos ahora contraídos,
luego extendidos,
el vuelo corto
y permanente
los músculos ahora extendidos,
luego contraídos,
el descenso
también infinito
y el fondo siempre
negro tatuado de
cuadros blancos.

 

La mujer y el niño

Desnudos, despreocupados
sonríen al tiempo que juegan
y en él el silencio
ni siquiera los click
de los instantes plasmados
sólo el silencio
y después la rabia
del engaño
del honor quebrado
aunque las balas
hicieran de falso detergente
y éstas tampoco
hicieran ruido.

 

Finalmente está la derrota de los caminos. Esta es la parte más social. La de denuncia. La que quizás sea más difícil de defender como optimista y más tal y como están las cosas. Pero no trato de aleccionar, sino mostrar como veo yo las realidades que nos rodean respecto a la parte política y social. No soy yo quién para erigirme, como si fuese un Sánchez Dragó cualquiera, con la verdad absoluta sobre todo. Pero sí creo que como escritor debo mostrar mis ideas y mi posición sobre lo que ocurre a mi alrededor y denunciar aquello que me rodea y que no me gusta. Por eso creo que los caminos marcan mucho tanto por lo que unen como por lo que separan a personas y que en muchas ocasiones si derrotamos esos caminos, habremos ganado en crear otros mucho más cómodos de recorrer.

Ojos

 Le han sacado los ojos
como si fuera un cajero automático.

Ahora sangra, obvio.

Ahora sangra, como las farolas
en los días de tormenta.

Ahora sangra, sin detenerse
sólo sangra para ser, sólo ser.

Sus cuencas se iluminan
de marchitos musgos que
cabalgan contra el reposo,
contra los olvidos impuestos,
contra los intereses a la vida por ciento,
contra los golpes a las sonrisas concéntricas,
contra los depósitos de corto plazo,
contra las penas y capitales,
contra las sangres.

Le han sacado los ojos
para evitar que construya bastiones
desde los que programar
credos proscritos,
borracheras molestas,
descontroladas fugas,
que no puedan ser soportadas
por los guardianes de caducas éticas.

Asco de cegueras bien vistas.

 

Y es todo, solo espero que este libro les guste ya que Rodrigo y yo hemos puesto en él  mucho entusiasmo, cariño y horas de trabajo.

Para despedirme algo que más que un poema es una arenga y que quiero que sirva de colofón a esta noche.

 

DIMITO

Hoy señoras, señores
dimito
y lo hago solo
por coherencia con
mis propios fracasos.

Por juntar palabras
en vez de hechos.
Por tener hechos
solo los adverbios.
Por escupir versos
contra el cielo.

Sí también dimito
por eso.

Dimito por haber
dejado que los CAMPoS
de malas yerbas
medren sin miedo.

Por haber creado
esperanza
y aquí reconozco
que era falsa.

Es triste, sí y dimito
por eso.

 Dimito por haber parido
a Paris Hilton,
por haber visto
su coño en una pantalla,
por no ser capaz
de apartar la vista
y por el contrario,
hacerlo siempre
en el último telediario.

Aunque me de vergüenza decirlo,
también por eso
dimito.

Dimito porque
el camaleón de nuevo
se comió a la polilla.

Porque las religiones
me reprimen aunque no
las profese,
porque a Dios nadie
quiso escucharle
cuando hace tiempo dijo
“Yo dimito”.

Dimito por las infraestructuras
y por las estructuras
y por las faltas de culturas
y por la ausencia de cordura
y por todas la causas puras
también dimito.

Dimito
porque ya no me queda amor
ni en las pelotas.

Dimito 

Dimito
porque ya no me queda vergüenza
ni en las yemas de mis dedos.

Dimito

Dimito

Dimito porque mi chaqueta
del traje gris
transforma mi manera de reírme.

Porque mi corbata
oprime todas mis palabras.

Porque mi camisa blanca
abotona mi vergüenza.

Dimito, claro,
por eso.

Dimito
porque peso 100 kilos.

Porque en África aún
la infancia crece raquítica.

Porque un día tatué
una calavera en mi
espalda yerma
y porque el
desierto se siembra
todos los días con ellas.

Porque mis lágrimas
no las harán desaparecer,
dimito.

Dimito
porque no tengo
ni puta idea
de donde está Bielorrusia
y porque en Bielorrusia
tampoco saben donde está España.

También dimito,
también,
por algo como eso.

Dimito
porque no soy capaz
de decidir.

Porque me ahogan
sus cuerdas.

Porque sus derechos
me aplastan
y creo que tengo derecho
a no ser aplastado.

Porque he fracasado
en mejorar todo esto
y ahora tendrá que ser
Superman quien lo arregle.

Por incapaz, dimito.

Dimito
porque la guerra cotiza en bolsa
porque el proxenetismo cotiza en bolsa
porque la esclavitud cotiza en bolsa
porque la represión cotiza en bolsa
porque la mentira cotiza en bolsa
porque el paro cotiza en bolsa
porque Dios cotiza en bolsa
porque la pederastia cotiza en bolsa
porque el hambre cotiza en bolsa
porque la sed cotiza en bolsa
porque la violación cotiza en bolsa
porque no dimiten,
yo
dimito.

Las derrotas, agradecimientos

Pues ya presentamos ayer mi último libro “Las derrotas”.

 

Fue en el Tapas&Fotos de Lavapiés. Ahora toca agradecer a todas las personas que acudieron a pasar un rato con Rodrigo y conmigo.

 

Muchas gracias amigos y amigas por acercaros, por estar allí y por escuchar mis poemas.

 

En breve haremos más presentaciones.

Gracias.

Seguimos.

Tremenda la semana pasada. Y me la quería perder. En fin, ya pasó y a ver que ocurre ahora.

Bueno, seguimos para alante y de momento debo realizar unas cuantas tareas:

– terminar la maquetación y diseño del nuevo libro de LVR[ediciones, el de Eddie J. Bermudez que se me ha retrasado más de lo necesario.

– terminar la maquetación y diseño del libro de Layla, que aún no he comenzado.

– terminar los flecos que quedan del libro de Las Derrotas que he hecho a medias con el ilustrador Rodrigo Córdoba y que él está maquetando y publicará en una edición preciosa con forma de libreta y que nos está quedando de puta madre (con perdón).

– ponerme con la revista de poesía que la tengo muy, muy abandonada.

– cuidar más mis apariciones en público, que en la última fui con traje y corbata y a la gente le choca. Mierdacurro oiganme.

Nuevo proyecto de libro de poemas

Creo que ya puedo dar por finalizado mi proyecto de libro de poemas que se llama “Las derrotas”, es corto, pero mi amigo Rodrigo Córdoba se ha puesto a trabajar en hacer unas ilustraciones en él que creo que hará que sea un libro a medias que merecerá la pena. Si todo sale bien, espero que el libro salga en una edición pequeña, pero casi como libro objeto, ya veremos, pero estoy ilusionado en hacer un libro a medias con Rodrigo, el ilustra, yo poemo. Así que queda cerrado “Las derrotas”.

La novela está casi terminada, faltan algunos flecos y un capítulo que estoy terminando, pero ya sí que sí, en breve estará finalizada y la pasaré a editores para que me den su opinión y ver si es posible su publicación. Me ha quedado algo entre novela negra y novela pulp. Me gusta, ahora sólo falta que a la gente también le guste, claro, jejeje.

El caso es que hablando con mi cuñado, un gran tipo aunque lo parezca (como diría mi amigo Bolo), sobre uno de mis últimos poemas “sonrisa cuántica” me propuso otro tema de física cuántica sobre el que construir un poema. Como mi cuñado Jaime es uno de los tipos más inteligentes que conozco y de los más curiosos, acepté el reto y le escribí un poema sobre el tema que me propuso. Yo, particularmente, controlo entre poco y nada de física cuántica, pero como curioso que soy, me leo sesudos artículos sobre ello aunque no consigo comprender más que los conceptos fundamentales y nunca, pero NUNCA, consigo descifrar las extrañas formulaciones realizadas alrededor de este apasionante tema. Los conceptos de la física y de la química me parecen apasionantes, pero soy incapaz de comprender las formulaciones y algunos conceptos que lamentablemente, por demasiado “técnicos”, se me escapan. Pero me disperso. El caso es que tenía por ahí también unos poemas escritos en honor y loa de uno de los fotógrafos que más admiro de la historia de la fotografía: Muybridge. Uno de los padres del cine y sobre todo de los dibujos animados, loado sea ahora y siempre. También se los pasé a Jaime (mi cuñado) para que los leyera y sorprendentemente me dijo que en ninguno de ellos (ni los de física cuántica, ni los de la luz) erraban mucho en los conceptos utilizados (de uno de ellos llegóa a afirmar que le ponía los bosones de punta). Así que me dije, pues voy a construir un nuevo libro de poemas en el que utilice terminología de la física (clásica y actual), así ha nacido “Berberechos cuánticos” y en eso estoy trabajando junto a mi pequeña novela pulp que espero terminar este mismo fin de semana en un primer envite.

¡Ea!, gracias Jaime.

Mañana, Barcelona

Mañana estaré por la noche en Barcelona, concretamente en el ciclo que la gente de PUBCN monta en Freedonia. Estaré junto a Txus García, Abel E. Cantero y Laura G. de la CIA. Gente de mucho nivel y espero estar a la altura. Será a partir de las 20:30 en Freedonia (C/Lleialtat 6, metro Para.lel L2-L3).

Si estáis por Barcelona y os apetece pasar un buen rato con preformance, poesía y cabaré ya sabéis.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más.

El 14 estaré junto a Eva Gallud, Leire Olmeda, Víctor LaGounda, Agustín Calvo Galán, J. Jorge Sánchez, Mónica Caldeiro, Mag Márquez y Abel E. Cantero en una fiesta poética en la que presentaremos el proyecto editorial de La Vida Rima, : LVR[ediciones. Será a partir de las 21:00 horas en la mítica asociación La Papa (C/Tapioles 12) gracias de nuevo a la gente de PuBCN.

Pero para apretar la agenda un poco más, la gente de Radio Sabadell que lleva el programa de poesía Veus Anònimes, me ha invitado para grabar un programa con ellos que se emitirá en febrero. Casi ná. Peaso de finde en Barna.

Así que estoy acojonado y allí iré con mis berberechos debajo del brazo a defenderlos, espero estar a la altura de tanto buen escritor y escritora.

Ahora él ya no es así

Él ya no es así.

Está muy lejos del tiempo y el momento que quedó encerrado en esta fotografía.

Ahora él no puede ver los balones por culpa de un flequillo que, indomable, se lo impide.

Ahora el acero atraviesa el lóbulo de una de sus orejas. Ahora sus dientes se han alineado y juntado formando una sonrisa aún más bonita.

Ahora las chicas cuchichean y ponen caras raras cuando él pasa a su lado.

Ahora su tía le descubrió unos pelos en sus axilas. Ahora él es más alto que su madre, que su abuela, que su tía, que su hermanastra (como a él le gusta llamarla).

Ahora él comienza a alejarse de mi camino porque el suyo se vislumbra cercano. Ahora le echo de menos más a menudo porque sencillamente está construyéndose. Ahora él me sigue abrazando, pero menos segundos y eso se nota.

Ahora su voz se está volviendo grave. Ahora él quiere aprender a montar en moto. Ahora no puedo ayudarle con los deberes porque no llego. Ahora él usa su propia colonia. Ahora él ya no me agarra la mano cuando paseamos, ni siquiera cuando cruzamos una calle. Ahora pasa largos momentos solo en el baño.

Ahora él mira las tetas de otra forma. Ahora él escribe de otra forma. Ahora él viste otra forma. Ahora él mira de otra forma.

Ahora se me hace más difícil desprenderme de él. Ahora me duele porque muchas veces no me busca.

Ahora él sigue siendo superman, sólo que vuela más alto.

Foto tomada a superman por mi hace 3 años.

Los del Buko teníamos razón.

Recuerdo la primera vez que leí en público uno de mis poemas, fue en 2006 en el Bukowski Club. Fueron unos poemas de amor que formaban parte de mi primer libro de poemas “poemas de una amor neonato” que está guardado en un cajón del que espero que jamás salgan porque no me parecen muy… adecuados (por decirlo de alguna forma). El caso es que esa primera lectura en el Bukowski Club de Madrid me unió luego a un grupo heterodoxo y vibrante de artistas que nos juntábamos cada miércoles en ese club e intercambiábamos ideas, poemas, versos y algunos hasta saliva. Recuerdo esa primera lectura porque además era de las primeras jam sesion que se hacían allí que aquellos dos locos maravillosos que eran la pareja, por aquél entonces, Salem e Inés. habían parido como forma de promocionar cultura en su bar En esos días Carlos incluso hacía un pequeño cartel con los nombres de los que le confirmábamos que íbamos a leer y luego, los que no habían confirmado subían también con sus hojas. Aún guardo en una carpeta ese cartel maravillos confeccionado por Salem en el que leí junto a dos grandes poetas. El caso es que poco a poco y a base de repetir e intercambiar humos, cervezas y tobas a las cucarachas, poco a poco, se fue formando un grupo de escritores que miércoles a miércoles subíamos a leer nuestros versos con más nervios que ingenio. Cuando llevábamos ya unos meses leyendo en aquél bar, hubo un grupo de poetas que nos dijeron que lo que hacíamos allí no se podía llamar poesía y que la poesía no estaba hecha para exhibirse en los bares, que eso era rebajarla. Que lo único que hacíamos era escribir bonito y poco más, que la verdadera poesía se estaba haciendo en otros lados.

Bueno, era una idea.

El caso es que a nosotros esa idea nos daba igual y continuamos construyendo versos y lo más importante, sin duda, compartiéndolos. Y las jam del Bukowski se convirtieron en un éxito de asistencia y humo, mucho humo (porque en aquellos años se podía fumar dentro de los locales).

Pero lo que quería contar era la historia de aquél grupo de poetas que nos juntábamos casi desde el primer día de la apertura del Bukowski para construir, como decía antes, versos. Porque es importante, creo, hacer saber que de aquél grupo salió una editorial de poesía independiente con uno de los mejores catálogos poéticos actuales. De ese grupo de fanáticos de la poesía ha salido un escritor, que le publica la misma editorial de la que hablaba antes, que sacó adelante un libro de prosa poética o poesía en prosa o de poesía, que ha conseguido en un año agotar la primera edición de 1000 ejemplares nada menos y en breve presenta una segunda edición del mismo libro. Que ese heterodoxo grupo creó una asociación cultural y dos revistas de poesía que aún hoy se siguen publicando. Que la mayoría de los poetas que nos conocimos y fraguamos amistades de distinta intensidad entre nosotros, hemos publicado algún libro o hemos visto nuestros versos en alguna antología o revista literaria. Que hemos sacado la poesía de los elitistas grupos de creación (que no digo que sean malos) y la hemos llevado a la calle y lo más importante, la hemos acercado a un público que antes jamás se hubiera acercado a un género literario como éste. De ese grupo hay una video artista que está sacando videoclips musicales para bandas inglesas y tiene una serie de clips poéticos colgados en internet con visitas que se cuentan por miles. En ese grupo apareció un buen día un actor que ahora aparece en las pantallas de nuestros televisores en diversas series de ficción tanto españolas como internacionales y que además publicó un libro de poemas a primeros de año del que se han agotado todos los ejemplares de su primera tirada (250 nada más y nada menos). Aquél grupo parió a una persona que nos dijo un buen día que odiaba al pollo y actualmente está triunfando en los Slam Poetry de España y se lo llevan por el extranjero para que deje con la boca abierta a los señores y señoras de otros países. En aquél grupo hay un caballero que consiguió que su libro autopublicado (actualmente acaban de publicarle otro que está siendo un éxito literario), fuera comentado y acudiera como invitado a uno de esos programas de televisión en los que sesudos literatos recomiendan tal o cual obra. Este último triunvirato además están en un teatro de Madrid representando una sátira sobre las elecciones (junto a la mencionada videoartista en la producción) con éxito de público cada vez que representan. En ese grupo también hay un diseñador gráfico al que acaban de otorgar un segundo premio en un concurso de carteles contra la violencia de género y que además escribe bonito, muy bonito. De ese grupo salió un bar-librería (ahora extinto) que nos ayudó a reunirnos en las horas bajas. De aquél grupos han salido profesores de filología española que dan clase en EE.UU. y en institutos de Madrid. En aquél grupo hubo una pareja que fundó un grupo musical que consiguió meter un tema suyo en televisión, además de publicar varios libros de poemas. De aquél grupo salió una preciosa antología poética (de la que se ha impreso ya la segunda edición) que lleva por título “Bukowski Club Jam Sesion 06-08” (publicado por Escalera, gracias chicos) y que recoge muchas horas de poesía parida entre botellines, humo y cucarachas.

Ayer, mientras presentábamos el último número de una revista de relatos que publicamos desde la asociación cultural que mencionaba al principio, uno de los integrantes de aquél grupo, al que recuerdo subirse a leer al atril del Bukowski, sujetando unas cuartillas con manos temblorosas y voz tomada por los nervios, resulta que le han nominado para el premio nacional de poesía. Casi nada.

 

Francamente, creo que los del Bukowski teníamos razón.

 

Lo mejor de todo esto es que aún no se ha acabado. El pirata que antaño guiaba aquellas jam, está triunfando como escritor en España, Italia, Francia, Alemania y Suiza y aunque parezca mentira, el tipo sigue siendo cercano, modesto y muy amigo de todos. Creó un par de jam más en un bar literario de Madrid que se llama Los Diablos Azules y actualmente las guía la magnífica actriz, cantante y poeta Olaia Pazos (que acaba de publicar un libro de poemas con Amargord que se llama Bipolar que es una auténtica maravilla, deben ustedes comprarlo sin lugar a dudas). En estas jam se están formando, de manera similar a lo descrito antes, grupos de escritores que están creando verdaderas maravillas y yo me acerco cada martes y cada miércoles a escucharlos y a emocionarme con lo que escriben. Allí hay una chica a la que si la dices que en su poema hay demasiados gerundios, te lo agradece; hay otra que escribe triste, pero bonito, muy bonito. Hay otro tipo que escribe poemas con un pequeño toque satírico que son una maravilla. Hay otro señor que se sube y lee pequeñas coplillas llenas de mensaje social… hay tanta gente creando. El Bukowski, por supuesto sigue con su tradicional jam de los miércoles y aunque ya no hay humo, sigue habiendo muchos versos y muchos poetas que están subiéndose al atril con manos temblorosas y voz tomada por los nervios para leernos lo que les ronda por la cabeza. Por doquier hay bares programando recitales poéticos y hay un señor de Bilbao, loco y entrañable, que no para de organizarlos. También andan un par de fotógrafos que no paran de disparar sus cámaras contra todas aquellas personas que se atreven a exponer en público lo que escriben y él me decía ayer, “es que, Jose, todo esto que estáis haciendo, es historia y ella y yo lo estamos dejando reflejado en fotografías”.

 

Desde aquella primera vez que acerqué en 2006 al Bukowski para pedir fecha y poder hacer una fiesta en la que pinché música junto a mi amiga Brocco y salí con otra fecha para leer mis poemas al lado de dos magníficos escritores, hasta hoy, mucha gente de la que he conocido está llevando a cabo con éxito sus proyectos literarios y artísticos y me sigue emocionado ver que se sigue construyendo arte desde los bares sólo para que la gente pueda disfrutarla. He de reconocer que no fuimos solo nosotros los que hemos creado todo esto, son más de 5 años de estar metidos en una explosión creativa muy importante en la que entra y sale mucha gente y de la que el grupo que comentaba antes ha formado y sigue formando parte de ella. Una explosión de creatividad que no ha ocurrido solo en Madrid, que tiene reflejo también en ciudades como Barcelona, Valencia, León, Bilbao… Estamos, como decía mi amigo fotógrafo, creando historia y lo de menos son los nombres.

 

Me repito, creo que los del Bukowski, teníamos razón.

 

P.D.: Hay más cosas que destacar en estos cinco años y más gente que ha hecho muy grandes cosas, pero ya ven ustedes la extensión de este post, así que perdón a todas aquellas personas que no se han visto reflejadas, pero que sepan que todos y cada uno de ellos y ellas que están en las líneas de esta pequeña historia. Gracias por habernos regalado tanta poesía en estos años, a todos y todas.

Notas de cuando nos separamos (un poco)

Ahora que no se me ocurre nada que escribir, publico estas pequeñas notas escritas tiempo atrás, no mucho, pero pasado ya sin duda, cuando mis problemas eran otros. Unas breves notas de un momento muy distinto.

Ahora que soy consciente de que soy capaz de causar daño, recuerdo los dolores de tripa ante la espectativa de realizar un examen. Duelo y quizás por eso me refugio en los caramelos Sugus (de piña, siempre) y en las costras en las espinillas tras una tarde de correr tras un balón.

Refugio en las fotos descoloridas y en las risas regaladas porque sí, porque había que reírse. Rodillas rozadas y manos sucias por arrastrarnos por el suelo, arrastrarno persiguiendo hormigas o canicas, pero nunca por algo o alguien. Lo malo fue descubrir que algunas miradas no eran sólo de complicidad y sin darnos cuenta, comenzar a hacernos daño.

No quiero decir que no debas acercarte, ni que no debas acariciarme, no. Es otra cosa. Me acuerdo cuando los miedos eran sólo por el malo del barrio o un suspenso. No me vas a creer, pero aún sueño con malas notas y profesores que castigaban con golpes, aún así, reconozco que allí no había dolor.

Un poco de separación, sólo un poco y un abismo de dolor. Se que puedo hacer cosas e incluso hacerlas bien, aunque ya no pueda correr sin comenzar a jadear a los 10 segundos. Puedo abrazar miedos y tormentas para acabar con ellos.

Por cierto ¿a ti también te gustaba el algodón de azucar?

la poesía

no escribo nunca sobre poesía, ni sobre el poeta, ni de su relación con el poema, ni con el verso, ni con todo eso. Pero hoy lo haré. Porque por fin, el otro día, dos amigos, el mismo día, casi al unísono aunque de forma secuencial, me hablaron de mi poesía. O de mi poética.

El caso es que ambos coincidían en un análisis y en una frase: mis poemas no transmiten una mierda.

Eso, claramente, me dolió. Dos veces en un día, dos malas críticas, un poeta, un ego…. Dios, duele, compañeros, duele. AAAAAAAaaaaaaaaaaaaaahhhhgggggarrrrrggghhhh CUANTO DOLOR. Pena, rabia, hidrofobia, no se como describir como un poeta, con peaso de ego como el mío, trataba de encajar dos golpes así. Todos estos años escribiendo para conseguir transmitir NADA. Mierda.

Uno, en estos momentos, da vueltas. Bueno, es normal, no tienes por qué gustarle a todos, la poesía es así, tienes que aprender a encajar estos golpes…

en fin, lo típico.

Bueno. yo que se  a que venía todo esto. Supongo que debo reflejar lo que la gente opina sobre lo que escribo, sea bueno o malo y tal.

Yo sigo, a ver si consigo tranmitir algo y no en morse.