Crueldad

Te observo
desde el pie de tu cama.
Desnuda,
sin sábana que te cubra.

Me toco,
la parte de mi
que siempre te identifica.

Me tumbo,
a tu lado
para susurrarte
húmedas palabras de amor
huecas, siempre huecas.

Comienzo
a arrancarte la piel a tiras
mientras noto
como sube tu dolor
y yo sonrío.

Veo
la sangre que brota
por cada una de tus heridas
y empujo más fuerte
y te retuerces
con cada jirón
con cada empujón
y yo, sonrío.

Termino,
no hay más piel que arrancar
no hay más territorios
que conquistar
con golpes de pelvis.

Volveré
cuando la piel
vuelva a recubrir
tu cuerpo
y sólo queden
temblores que calmar
con siempre huecas
y húmedas
palabras de amor.

P.D.: de mi libro “Todavía muertos” publicado en 2010 por Ediciones Amargord

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