Los del Buko teníamos razón.

Recuerdo la primera vez que leí en público uno de mis poemas, fue en 2006 en el Bukowski Club. Fueron unos poemas de amor que formaban parte de mi primer libro de poemas “poemas de una amor neonato” que está guardado en un cajón del que espero que jamás salgan porque no me parecen muy… adecuados (por decirlo de alguna forma). El caso es que esa primera lectura en el Bukowski Club de Madrid me unió luego a un grupo heterodoxo y vibrante de artistas que nos juntábamos cada miércoles en ese club e intercambiábamos ideas, poemas, versos y algunos hasta saliva. Recuerdo esa primera lectura porque además era de las primeras jam sesion que se hacían allí que aquellos dos locos maravillosos que eran la pareja, por aquél entonces, Salem e Inés. habían parido como forma de promocionar cultura en su bar En esos días Carlos incluso hacía un pequeño cartel con los nombres de los que le confirmábamos que íbamos a leer y luego, los que no habían confirmado subían también con sus hojas. Aún guardo en una carpeta ese cartel maravillos confeccionado por Salem en el que leí junto a dos grandes poetas. El caso es que poco a poco y a base de repetir e intercambiar humos, cervezas y tobas a las cucarachas, poco a poco, se fue formando un grupo de escritores que miércoles a miércoles subíamos a leer nuestros versos con más nervios que ingenio. Cuando llevábamos ya unos meses leyendo en aquél bar, hubo un grupo de poetas que nos dijeron que lo que hacíamos allí no se podía llamar poesía y que la poesía no estaba hecha para exhibirse en los bares, que eso era rebajarla. Que lo único que hacíamos era escribir bonito y poco más, que la verdadera poesía se estaba haciendo en otros lados.

Bueno, era una idea.

El caso es que a nosotros esa idea nos daba igual y continuamos construyendo versos y lo más importante, sin duda, compartiéndolos. Y las jam del Bukowski se convirtieron en un éxito de asistencia y humo, mucho humo (porque en aquellos años se podía fumar dentro de los locales).

Pero lo que quería contar era la historia de aquél grupo de poetas que nos juntábamos casi desde el primer día de la apertura del Bukowski para construir, como decía antes, versos. Porque es importante, creo, hacer saber que de aquél grupo salió una editorial de poesía independiente con uno de los mejores catálogos poéticos actuales. De ese grupo de fanáticos de la poesía ha salido un escritor, que le publica la misma editorial de la que hablaba antes, que sacó adelante un libro de prosa poética o poesía en prosa o de poesía, que ha conseguido en un año agotar la primera edición de 1000 ejemplares nada menos y en breve presenta una segunda edición del mismo libro. Que ese heterodoxo grupo creó una asociación cultural y dos revistas de poesía que aún hoy se siguen publicando. Que la mayoría de los poetas que nos conocimos y fraguamos amistades de distinta intensidad entre nosotros, hemos publicado algún libro o hemos visto nuestros versos en alguna antología o revista literaria. Que hemos sacado la poesía de los elitistas grupos de creación (que no digo que sean malos) y la hemos llevado a la calle y lo más importante, la hemos acercado a un público que antes jamás se hubiera acercado a un género literario como éste. De ese grupo hay una video artista que está sacando videoclips musicales para bandas inglesas y tiene una serie de clips poéticos colgados en internet con visitas que se cuentan por miles. En ese grupo apareció un buen día un actor que ahora aparece en las pantallas de nuestros televisores en diversas series de ficción tanto españolas como internacionales y que además publicó un libro de poemas a primeros de año del que se han agotado todos los ejemplares de su primera tirada (250 nada más y nada menos). Aquél grupo parió a una persona que nos dijo un buen día que odiaba al pollo y actualmente está triunfando en los Slam Poetry de España y se lo llevan por el extranjero para que deje con la boca abierta a los señores y señoras de otros países. En aquél grupo hay un caballero que consiguió que su libro autopublicado (actualmente acaban de publicarle otro que está siendo un éxito literario), fuera comentado y acudiera como invitado a uno de esos programas de televisión en los que sesudos literatos recomiendan tal o cual obra. Este último triunvirato además están en un teatro de Madrid representando una sátira sobre las elecciones (junto a la mencionada videoartista en la producción) con éxito de público cada vez que representan. En ese grupo también hay un diseñador gráfico al que acaban de otorgar un segundo premio en un concurso de carteles contra la violencia de género y que además escribe bonito, muy bonito. De ese grupo salió un bar-librería (ahora extinto) que nos ayudó a reunirnos en las horas bajas. De aquél grupos han salido profesores de filología española que dan clase en EE.UU. y en institutos de Madrid. En aquél grupo hubo una pareja que fundó un grupo musical que consiguió meter un tema suyo en televisión, además de publicar varios libros de poemas. De aquél grupo salió una preciosa antología poética (de la que se ha impreso ya la segunda edición) que lleva por título “Bukowski Club Jam Sesion 06-08” (publicado por Escalera, gracias chicos) y que recoge muchas horas de poesía parida entre botellines, humo y cucarachas.

Ayer, mientras presentábamos el último número de una revista de relatos que publicamos desde la asociación cultural que mencionaba al principio, uno de los integrantes de aquél grupo, al que recuerdo subirse a leer al atril del Bukowski, sujetando unas cuartillas con manos temblorosas y voz tomada por los nervios, resulta que le han nominado para el premio nacional de poesía. Casi nada.

 

Francamente, creo que los del Bukowski teníamos razón.

 

Lo mejor de todo esto es que aún no se ha acabado. El pirata que antaño guiaba aquellas jam, está triunfando como escritor en España, Italia, Francia, Alemania y Suiza y aunque parezca mentira, el tipo sigue siendo cercano, modesto y muy amigo de todos. Creó un par de jam más en un bar literario de Madrid que se llama Los Diablos Azules y actualmente las guía la magnífica actriz, cantante y poeta Olaia Pazos (que acaba de publicar un libro de poemas con Amargord que se llama Bipolar que es una auténtica maravilla, deben ustedes comprarlo sin lugar a dudas). En estas jam se están formando, de manera similar a lo descrito antes, grupos de escritores que están creando verdaderas maravillas y yo me acerco cada martes y cada miércoles a escucharlos y a emocionarme con lo que escriben. Allí hay una chica a la que si la dices que en su poema hay demasiados gerundios, te lo agradece; hay otra que escribe triste, pero bonito, muy bonito. Hay otro tipo que escribe poemas con un pequeño toque satírico que son una maravilla. Hay otro señor que se sube y lee pequeñas coplillas llenas de mensaje social… hay tanta gente creando. El Bukowski, por supuesto sigue con su tradicional jam de los miércoles y aunque ya no hay humo, sigue habiendo muchos versos y muchos poetas que están subiéndose al atril con manos temblorosas y voz tomada por los nervios para leernos lo que les ronda por la cabeza. Por doquier hay bares programando recitales poéticos y hay un señor de Bilbao, loco y entrañable, que no para de organizarlos. También andan un par de fotógrafos que no paran de disparar sus cámaras contra todas aquellas personas que se atreven a exponer en público lo que escriben y él me decía ayer, “es que, Jose, todo esto que estáis haciendo, es historia y ella y yo lo estamos dejando reflejado en fotografías”.

 

Desde aquella primera vez que acerqué en 2006 al Bukowski para pedir fecha y poder hacer una fiesta en la que pinché música junto a mi amiga Brocco y salí con otra fecha para leer mis poemas al lado de dos magníficos escritores, hasta hoy, mucha gente de la que he conocido está llevando a cabo con éxito sus proyectos literarios y artísticos y me sigue emocionado ver que se sigue construyendo arte desde los bares sólo para que la gente pueda disfrutarla. He de reconocer que no fuimos solo nosotros los que hemos creado todo esto, son más de 5 años de estar metidos en una explosión creativa muy importante en la que entra y sale mucha gente y de la que el grupo que comentaba antes ha formado y sigue formando parte de ella. Una explosión de creatividad que no ha ocurrido solo en Madrid, que tiene reflejo también en ciudades como Barcelona, Valencia, León, Bilbao… Estamos, como decía mi amigo fotógrafo, creando historia y lo de menos son los nombres.

 

Me repito, creo que los del Bukowski, teníamos razón.

 

P.D.: Hay más cosas que destacar en estos cinco años y más gente que ha hecho muy grandes cosas, pero ya ven ustedes la extensión de este post, así que perdón a todas aquellas personas que no se han visto reflejadas, pero que sepan que todos y cada uno de ellos y ellas que están en las líneas de esta pequeña historia. Gracias por habernos regalado tanta poesía en estos años, a todos y todas.

9 pensamientos en “Los del Buko teníamos razón.

    • Mirar atrás… como pasa el tiempo, es verdad. Y cuando te das cuenta han pasado todas esas cosas fantásticas. No éramos unos locos. Trabajamos por el arte, por amor al arte. Y ahora eclosionamos, recogemos los frutos.
      Genial Jose, un abrazo.

  1. Toda la razón. para mí también es un alegría enorme leer este post y poder ponerle los nombres que tú no pones y haber compartido micro con todos o casi todos de ellos (y ellas)… y como bien dices también: y lo que queda!!!

  2. 🙂

    jó!

    la chica de los gerundios aprende de todos y cada uno de vosotros, que lo sepais.

    Se va a echar de menos esto cuando me vaya al sur.

    Un abrazo. Maravilloso post.

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