Vuelan la gaviotas,
alto,
las miramos desde abajo;
-¡qué espectáculo!
Nos maravillamos
pensando
en la grandeza de
Dios,
ya sabéis,
el Creador del Cielo y de la Tierra.
Miramos a las gaviotas
volar
y ellas
en respuesta
nos cagan en los ojos
y
en la boca
y
en el alma.
Diego Ávila, de su libro No profanar el sueño de los versos
(editorial Poesía eres tú, 2009)