Tócame una teta
que a los hombres nos gusta
aunque nuestras glándulas mamarias
estén atrofiadas.
Por favor,
tócame una teta
con una oreja y
descubre que por dentro
estoy hecho de viento.
Tócame una teta e
introduce tus dedos
en mis espacios intercosatales,
sin miedo.
Arranca de ellos
mis entrañas y
apriétalas hasta que la sangre supere
la frontera de los dedos y
poco a poco llegue hasta tus codos.
Entonces
por favor
de nuevo
tócame una teta.